jueves, 22 de octubre de 2009

Encrucijada al sur.


La música como manantial entre las rocas inventa senderos de agua. Estos senderos se bifurcan para crear nuevos caminos.
El sonido es recuerdo y por eso dibuja memorias para viajar al sentido de las palabras.
Las palabras son el signo de un olvido que a veces se moja con la lluvia.
Constelaciones de sonidos construyen de las palabras luces y sombras y borran del día las horas y así gotas de letras caen como notas de música en un piano.
"Targo" es un título entre otros nombres que viven en la encrucijada y del mismo modo "El día que sergio dio la vuelta al mundo en un satélite ruso" es otro título, "Numen" es un solo de piano y "Sombras del puerto" cambia de nombre todas las tardes.
Sergio Paolucci expresándose con su saxofon resuelve pasajes musicales con la fluidez del agua y de ahí el valor de la metáfora.
Las construcciones melódicas se desarrollan en distintos planos dimensionales y las intenciones contrapuntísticas desarman las armonías en estructuras fractales que reaparecen en nuevos caminos.
La Encrucijada es inevitable ante lo nuevo, y lo nuevo es la perla del tiempo que dibujamos con sonido.
Trabajar estas partituras nos significó argumentar significados detrás de lo aparente a un objeto.
Este objeto son manchas de tinta en una hoja que se transforman en remolinos de carreteras del desierto para
dar vida a otra cosa, y esa otra cosa es esa otra música en algo más acá de un instante.
Encrucijada al sur es una especulación vital sobre la forma azarosa que dejan las gotas de la lluvia en un papel atrapadas en un espejo para repetirse en otros espejos cruzando el mar. Y así las melodías son texturas que integran las coloraturas de los acordes que se desprenden desde el piano.
La grabación la preparamos con algunos ensayos. La asistencia técnica la realizó Julio Costa en T.N.T.
El espíritu tanguero lo aportó la tarde de Buenos Aires y el costado mágico del sonido nuestra humilde insistencia (y este es un título que guardamos para más adelante).

M.J.